Convicciones de dudosa procedencia

Uno

Todos los días me levanto con la convicción de que soy una persona importante, conecto mi celular, enciendo los datos, abro mis correos electrónicos y efectivamente hay personas que necesitan que yo les brinde algún tipo de asesoramiento o servicio, les aconseje o resuelva la vida de diversas maneras. Otros son mas directos y sin anestesia me piden un préstamo, una donación, una colaboración para una actividad, una fiesta, una promoción, un velorio, yo no me niego, porque desde que descubrí que soy importante y me debo a los que confían en mi y en mi capacidad de brindarles un préstamo, una ayuda, un consejo o unas palabras de aliento, soy consiente de que no debo desairarlos, debo cumplir fielmente todo lo que requieran de mi. Ayudar a otros es una manera de coleccionar aliados, defensores y comechados, de esa manera le doy valor a mi marca personal.

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Dos

En las conversaciones cotidianas no me esfuerzo, por lo general dudo, me atropello, repito y me retracto cuando me recuerdan algo que prometí y no debí haber prometido. Es distinto en cambio, cuando me enredo en ciertas conversaciones idealistas, filosóficas, de tipo moral o inmoral. En el ámbito intelectual, no soy la mas inteligente, ni la mas ilustrada y por eso mismo, me fascina pregonar mis escasos conocimientos, y lo hago ¨si y solo si¨ es con fines de lucro. En pocas palabras mi buena o mala dicción depende de cuanto me van a pagar. Sigue leyendo “Convicciones de dudosa procedencia”

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Viajes cortos

El deseo humano y los senderos afectivos que elegimos en nuestra vida son como viajes, viajes cortos llenos de emoción, pero se sabe, (aunque muchos prefieren ignorarlo) que todo viaje tiene un final y cuando acaba y volvemos a la soledad, al silencio, al vacío, ya no somos los mismos, definitivamente algo cambia en nosotros, y es así como el resultado de todos los viajes afectivos que tuvimos termina por definirnos.

Desde hace un tiempo, antes de emprender un viaje afectivo, una pregunta se apodera de mi cabeza, ¿Seré la misma persona cuando se termine?

Mi idea inicial, mi expectativa siempre fue y siempre va ser que ese viaje afectivo perdure. Pero esa expectativa ha dejado de ser atrayente cada que he regresado desengañada de los viajes que me tocó vivir. Mi vida se ha tratado de una sucesión de viajes cortos, viajes a los que no debí acudir, pero que me atreví porque estaba convencida de que seria feliz. En conclusión, la persona que soy ahora es el resultado de mis viajes fallidos, de mis fracasos sentimentales.

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Historia clínica de un paciente terminal

Llevo poco mas de seis meses en una etapa de introspección, analizándome y siento que necesito llegar a una conclusión, pero todavía no se a que clase de conclusión busco llegar, si a la conclusión de una etapa de mi vida, digamos la primera juventud, o si a la conclusión de mi vida laboral tal y como la conozco y dedicarme de lleno al arte, a la literatura, si lo que escribo puede llamarse literatura. Siento la necesidad de abandonar todo aquello que conozco, siento la necesidad de apostarlo todo y jugármela por así decirlo, aunque todo eso tenga un precio muy alto. Por otro lado siento que si aplazo mas ciertas decisiones voy a ir perdiéndome poco a poco hasta olvidar por completo mis pulsaciones, mis latidos y todo aquello que soñé cuando apenas tenia dieciséis años. Sino cambio, si no altero mi rumbo, siento que la vida se encargará de alterar mi existencia, de bajarme el telón, porque eso fue lo que escuché una vez cuando era niña. “Las personas que no tienen un rumbo definido en la vida por lo general se mueren rápido”

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Sin-vergüenza

Sueldo mínimo a los dieciocho,
jugar Mario Card como demente,
fallar un gol en mi ultimo partido de fútbol,
ir al cine y no ver la película,
entregarle una carta de amor a un imposible.

Que una ola nos revuelque a una amiga y a mi,
irrumpir en una boda, gritar “me opongo” y salir corriendo,
forcejear con una amiga de juego y tirarla al barro sin querer (ups)
pelear con mi abuela porque no me entiende,
pelear con mi abuelo porque no quiero estudiar lo que recomienda.

Gastar el dinero que papá me dio para postular a la San Marcos,
vomitar todos los días durante un año sin que nadie lo sepa,
bajar seis kilos y no poder recuperarlos,
llorar porque no se que hacer con mi vida,
tener que disculparme, tocar el timbre y salir corriendo por cobarde.

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Textos dispersos

El Abandonado

Se abre el telón

Una chica trotamundos se peleo con su unicornio rosado
y lo mandó a volar lejos,
a donde jamas pudieran encontrarse, ni volverse a ver.
El unicornio rosado voló y voló por otros cielos,
conoció un estilista y se tiño el pelaje de turquesa.
Por otro lado la chica trotamundos estaba resuelta
a encontrar un nuevo unicornio con quien trotar por el mundo.
Fue así como conoció al unicornio turquesa,
lo hallo perdido y sin rumbo; le dijo:

– “Eres hermoso y perfecto, ¿Quien se atrevió a abandonarte?; el unicornio contestó:
– “Kin si trivio abindinarte?” Sigue leyendo “Textos dispersos”

Cerrando ciclos

Sabes que has cerrado un ciclo cuando tienes menos pesados los hombros, mas ligero el animo y mas tranquilo el espíritu. Yo he cerrado ciclos muchas veces, al principio con dolor, porque duele desacostumbrarse a algunas cosas; lugares, personas y espacios determinados de tiempo, que sumados conforman un ciclo, pero luego con la practica te acostumbras y cerrar ciclos se vuelve necesario, algo que si no haces con cierta frecuencia te vuelve un ser aburrido y predecible. Todos sabemos que la rutina termina por descomponer o estropear aquello que alguna vez nos hizo sentir plenos y felices, es por eso que todos necesitamos cerrar ciclos, desechar lo que ya no sirve y dejar espacio para algo nuevo, algo fresco.

Un nuevo horario, un nuevo habito, un nuevo trayecto, una nueva mentalidad. Renunciar a relaciones toxicas o que no edifican también es parte del proceso. Siempre he pensado que las personas que aparecen en la vida de uno y se quedan por un espacio determinado de tiempo para luego irse, se fueron o los dejamos ir porque ya nos enseñaron lo que necesitábamos aprender, asimilamos esas lecciones de vida y ahora urge tomar otro rumbo para aprender cosas nuevas.

Recuerdo que por varios años Sigue leyendo “Cerrando ciclos”

De esta semana no paso

Desde hace catorce días estoy batallando con una alergia terrible que se convirtió en  ahogamiento de un día para otro. Fui al medico tan pronto como pude y el diagnostico fue: Principio de asma. Yo nunca he sufrido de asma, quizá de niña una vez me quiso dar, pero no paso a mayores. Es curioso que a estas alturas de la vida venga el asma a tocarme la puerta, a querer adherirse a mi, a invadirme y acompañarme en este jaleo al que llamo vida. Para completarla, me dio faringitis y mi voz se puso ronca desde hace once días aproximadamente, quizá producto de la alergia o de la tos, no lo sé. El problema con la faringitis es que no puedo hablar mucho, ni mucho menos cantar. Y un día sin echarme una gritada coreando una canción de moda en las escaleras de mi casa es un día desperdiciado. Sigue leyendo “De esta semana no paso”

Un mito

Necesito leer algo de ti,
un recuerdo, un escrito
una dedicatoria al comienzo de un libro
una frase detrás de una foto
busco pero no encuentro nada.

No soporto la apatía de tu ausencia,
me siento mas huérfana
por no poder recordarte como yo quisiera.
Estoy cansada de imaginarte en vida
y que Sigue leyendo “Un mito”

Luciana

Son las doce del día, y por ordenes del director toda la secundaria ha salido del colegio  temprano. Entonces Luciana me propone ir a jugar fulbito de mano a un centro comercial que queda por ahí cerca y acepto el reto. Me encanta jugar el fulbito de mano porque es la emulación de un partido de fútbol y aunque no sea la misma cosa me llena de emoción y lo juego de un modo hilarante, semi profesional. Antes de empezar el juego miro fijamente a Luciana y pongo algunas reglas; que no se valen las mariposas, ni inclinar la mesa usando los mangos. Luciana acepta y ya en medio del juego y a cada falla de gol se le escapan algunas maldiciones, también dice palabras que no existen y nos reímos a carcajadas de lo mal o lo curioso que suenan, luego yo incumplo mis propias reglas inclinando la mesa con el mango para sacar una pelota que se ha trabado en una esquina, Luciana no se pica, solo se ríe y esa es una de las cosas que mas me agradan de ella, que todo le da igual, que no se hace problemas por tonterías.

De un momento a otro

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