De esta semana no paso

Desde hace catorce días estoy batallando con una alergia terrible que se convirtió en  ahogamiento de un día para otro. Fui al medico tan pronto como pude y el diagnostico fue: Principio de asma. Yo nunca he sufrido de asma, quizá de niña una vez me quiso dar, pero no paso a mayores. Es curioso que a estas alturas de la vida venga el asma a tocarme la puerta, a querer adherirse a mi, a invadirme y acompañarme en este jaleo al que llamo vida. Para completarla, me dio faringitis y mi voz se puso ronca desde hace once días aproximadamente, quizá producto de la alergia o de la tos, no lo sé. El problema con la faringitis es que no puedo hablar mucho, ni mucho menos cantar. Y un día sin echarme una gritada coreando una canción de moda en las escaleras de mi casa es un día desperdiciado. Sigue leyendo “De esta semana no paso”

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Un mito

Necesito leer algo de ti,
un recuerdo, un escrito
una dedicatoria al comienzo de un libro
una frase detrás de una foto
busco pero no encuentro nada.

No soporto la apatía de tu ausencia,
me siento mas huérfana
por no poder recordarte como yo quisiera.
Estoy cansada de imaginarte en vida
y que Sigue leyendo “Un mito”

Luciana

Son las doce del día, y por ordenes del director toda la secundaria ha salido del colegio  temprano. Entonces Luciana me propone ir a jugar fulbito de mano a un centro comercial que queda por ahí cerca y acepto el reto. Me encanta jugar el fulbito de mano porque es la emulación de un partido de fútbol y aunque no sea la misma cosa me llena de emoción y lo juego de un modo hilarante, semi profesional. Antes de empezar el juego miro fijamente a Luciana y pongo algunas reglas; que no se valen las mariposas, ni inclinar la mesa usando los mangos. Luciana acepta y ya en medio del juego y a cada falla de gol se le escapan algunas maldiciones, también dice palabras que no existen y nos reímos a carcajadas de lo mal o lo curioso que suenan, luego yo incumplo mis propias reglas inclinando la mesa con el mango para sacar una pelota que se ha trabado en una esquina, Luciana no se pica, solo se ríe y esa es una de las cosas que mas me agradan de ella, que todo le da igual, que no se hace problemas por tonterías.

De un momento a otro

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Que no te gane la pena

Entro a mi cuarto y siento que hay algo muerto pero no se que es, probablemente se haya metido una rata o un pericote a pasar sus últimas horas allí. Maldición y lo peor de todo es que no esta a la vista, solo puedo sentir el hedor que ha invadido mi espacio más privado. Remuevo las cosas, la mesa de noche, el escritorio, reviso debajo de la cama, no hay nada. Si algo he odiado toda mi vida es buscar objetos perdidos y no solo objetos, sino también gente que se me ha ido perdiendo por alguna que otra absurda razón,

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Una pasión escondida

De niña me gustaba jugar fútbol, pero no me gustaba tanto verlo en la tele. Entre jugar un partido y verlo, prefiero jugarlo. Cada partido que jugué con mis hermanos y mis primos en la puerta de mi casa, en la loza deportiva del barrio o en el techo de mi casa me hizo sentir increíble. Jugar fútbol es increíble, llevarte una pelota corriendo media cancha evadiendo al rival es increíble, meter un gol de costado es increíble. Si no me cree Sigue leyendo “Una pasión escondida”

Vecinos molestos

Despierto de mal humor, odiando a mis vecinos del frente porque han sacado un parlante gigante y están bailando en la calle bajo la luz de la noche, riendo, conversando, cantando y agitándose con unas canciones de moda que odio y zumban en mi cabeza sin mi consentimiento. No soporto sus voces extraviadas, desafinadas, no soporto sus palabras mal articuladas por el efecto del alcohol, no soporto las lisuras y los alaridos frenéticos de mis vecinos . Son las 2:55 am y al parecer la fiesta va continuar, no puedo dormir, he tratado, pero no puedo, la bulla estruendosa que hacen mis vecinos no me deja conciliar el sueño.

Mi cuarto esta en un tercer piso,

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Al pie de la montaña

Acabo de cumplir veintinueve y no lo ando diciendo con emoción, (como cuando cumplí dieciocho), sino con serenidad y despacito como para que nadie mas me oiga decirlo, porque a cierta edad, da algo de roche andar ventilando ese asunto. Por otro lado, no he celebrado nunca un cumpleaños mio, ni he asistido al de otros nunca jamas, pues me parece una manera pretenciosa de endiosarse y eso no va conmigo, también hay otro motivo por el que no celebro cumpleaños, pero ese es otro tema, (quizá algún día escriba sobre eso), no nos desviemos.

Sospecho, que cuanto mas años tenemos, mas nos la pasamos mirando atrás y evocando el pasado, (ojala me equivoque y sea solo una hipótesis o complejo mio). Miramos atrás para recordar momentos felices, también para flagelarnos por algún evento que no hemos podido superar del todo, y también para darnos cuenta que la hemos regado unas cuantas veces, pero aun así, nos hemos puesto de pie y hemos seguido pa´lante, (a pesar de todo) como dice la canción. Sino miren a esos viejitos sentados en las bancas de los parques, solos, pensando, mirando al vacío horas de horas, yo creo que en ese momento se acuerdan de todas las metidas de pata, las juergas, los amores, las escapadas, los desplantes que hicieron y/o les hicieron, y todo tipo de cosas pendencieras, entre ricas y atroces que hicieron en su juventud, pero que casi nadie sospecha que hicieron. La mayoría de los dedos acusadores que tuvieron ya se deben haber muerto, y ahora son viejitos chochos, canosos, abraza-bles, con cara de beatos, casi santos.

Días previos a cumplir veintinueve, decidí hacer un viaje al interior del país, y la misma noche Sigue leyendo “Al pie de la montaña”

Quince

El quince de enero viajé a Piscobamba, Huaraz.
Quince kilos pesaba mi mochila de mano.
Quince horas duró el viaje.

Me tomo quince horas mas, aclimatarme.
Me quede allí quince días.
Comí quince tipos de dulces y golosinas.

Me sentí tan libre y sin estrés,
como cuando tenia quince.
Hice quince nuevos amigos.

Aprendí a bañarme, cambiarme y maquillarme en quince minutos.
A tener conversaciones de quince minutos.
A que me caiga bien una persona en quince minutos.

Prender leña en quince minutos.
Lavar ropa en quince minutos.
Tener siestas de quince minutos.

A escuchar a alguien durante quince minutos
A meditar en quince minutos.
A replantearme la vida Sigue leyendo “Quince”

Morir de pie

El presidente Kuczynski ha decidido indultar al ex dictador Alberto Fujimori el dia de ayer, Domingo 24 de diciembre. Pero que ocurrencia la del presidente, que casualidad que lo haga un día festivo, a los pocos días de haberse salvado de la vacancia y todo, nada mas y nada menos que gracias a la abstención de voto por parte de Kenyi, el Benjamin de los Fujimori y otros 9 congresistas, llamados y vistos en primera instancia por algunos miembros de la bancada de Fuerza popular como traidores, debido al fuerte rumor; de que se había negociado bajo la mesa, la impunidad, la vacancia por el indulto.

Me pregunto ahora que el indulto es una realidad, ¿Celebraran aquellos congresistas que votaron a favor de la vacancia, al igual que su lidereza, la hija del ex dictador? Por otro lado, y sin ánimos de ser cizañera, pero es lo que veo. ¿Es realmente una buena noticia para Keiko Fujimori, que su padre haya sido indultado en los términos ya conocidos? Como hija por supuesto estará contenta de ver libre a su padre. Pero no se si Keiko estara contenta por la forma, pues en la practica ha perdido, han sacrificado su cabeza y Sigue leyendo “Morir de pie”

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