Sin-vergüenza

Sueldo mínimo a los dieciocho,
jugar Mario Card como demente,
fallar un gol en mi ultimo partido de fútbol,
ir al cine y no ver la película,
entregarle una carta de amor a un imposible.

Que una ola nos revuelque a una amiga y a mi,
irrumpir en una boda, gritar “me opongo” y salir corriendo,
forcejear con una amiga de juego y tirarla al barro sin querer (ups)
pelear con mi abuela porque no me entiende,
pelear con mi abuelo porque no quiero estudiar lo que recomienda.

Gastar el dinero que papá me dio para postular a la San Marcos,
vomitar todos los días durante un año sin que nadie lo sepa,
bajar seis kilos y no poder recuperarlos,
llorar porque no se que hacer con mi vida,
tener que disculparme, tocar el timbre y salir corriendo por cobarde.

Sigue leyendo “Sin-vergüenza”

Anuncios

Textos dispersos

El Abandonado

Se abre el telón

Una chica trotamundos se peleo con su unicornio rosado
y lo mandó a volar lejos,
a donde jamas pudieran encontrarse, ni volverse a ver.
El unicornio rosado voló y voló por otros cielos,
conoció un estilista y se tiño el pelaje de turquesa.
Por otro lado la chica trotamundos estaba resuelta
a encontrar un nuevo unicornio con quien trotar por el mundo.
Fue así como conoció al unicornio turquesa,
lo hallo perdido y sin rumbo; le dijo:

– “Eres hermoso y perfecto, ¿Quien se atrevió a abandonarte?; el unicornio contestó:
– “Kin si trivio abindinarte?” Sigue leyendo “Textos dispersos”

Cerrando ciclos

Sabes que has cerrado un ciclo cuando tienes menos pesados los hombros, mas ligero el animo y mas tranquilo el espíritu. Yo he cerrado ciclos muchas veces, al principio con dolor, porque duele desacostumbrarse a algunas cosas; lugares, personas y espacios determinados de tiempo, que sumados conforman un ciclo, pero luego con la practica te acostumbras y cerrar ciclos se vuelve necesario, algo que si no haces con cierta frecuencia te vuelve un ser aburrido y predecible. Todos sabemos que la rutina termina por descomponer o estropear aquello que alguna vez nos hizo sentir plenos y felices, es por eso que todos necesitamos cerrar ciclos, desechar lo que ya no sirve y dejar espacio para algo nuevo, algo fresco.

Un nuevo horario, un nuevo habito, un nuevo trayecto, una nueva mentalidad. Renunciar a relaciones toxicas o que no edifican también es parte del proceso. Siempre he pensado que las personas que aparecen en la vida de uno y se quedan por un espacio determinado de tiempo para luego irse, se fueron o los dejamos ir porque ya nos enseñaron lo que necesitábamos aprender, asimilamos esas lecciones de vida y ahora urge tomar otro rumbo para aprender cosas nuevas.

Recuerdo que por varios años Sigue leyendo “Cerrando ciclos”

De esta semana no paso

Desde hace catorce días estoy batallando con una alergia terrible que se convirtió en  ahogamiento de un día para otro. Fui al medico tan pronto como pude y el diagnostico fue: Principio de asma. Yo nunca he sufrido de asma, quizá de niña una vez me quiso dar, pero no paso a mayores. Es curioso que a estas alturas de la vida venga el asma a tocarme la puerta, a querer adherirse a mi, a invadirme y acompañarme en este jaleo al que llamo vida. Para completarla, me dio faringitis y mi voz se puso ronca desde hace once días aproximadamente, quizá producto de la alergia o de la tos, no lo sé. El problema con la faringitis es que no puedo hablar mucho, ni mucho menos cantar. Y un día sin echarme una gritada coreando una canción de moda en las escaleras de mi casa es un día desperdiciado. Sigue leyendo “De esta semana no paso”

Un mito

Necesito leer algo de ti,
un recuerdo, un escrito
una dedicatoria al comienzo de un libro
una frase detrás de una foto
busco pero no encuentro nada.

No soporto la apatía de tu ausencia,
me siento mas huérfana
por no poder recordarte como yo quisiera.
Estoy cansada de imaginarte en vida
y que Sigue leyendo “Un mito”

Luciana

Son las doce del día, y por ordenes del director toda la secundaria ha salido del colegio  temprano. Entonces Luciana me propone ir a jugar fulbito de mano a un centro comercial que queda por ahí cerca y acepto el reto. Me encanta jugar el fulbito de mano porque es la emulación de un partido de fútbol y aunque no sea la misma cosa me llena de emoción y lo juego de un modo hilarante, semi profesional. Antes de empezar el juego miro fijamente a Luciana y pongo algunas reglas; que no se valen las mariposas, ni inclinar la mesa usando los mangos. Luciana acepta y ya en medio del juego y a cada falla de gol se le escapan algunas maldiciones, también dice palabras que no existen y nos reímos a carcajadas de lo mal o lo curioso que suenan, luego yo incumplo mis propias reglas inclinando la mesa con el mango para sacar una pelota que se ha trabado en una esquina, Luciana no se pica, solo se ríe y esa es una de las cosas que mas me agradan de ella, que todo le da igual, que no se hace problemas por tonterías.

De un momento a otro

Sigue leyendo “Luciana”

Que no te gane la pena

Entro a mi cuarto y siento que hay algo muerto pero no se que es, probablemente se haya metido una rata o un pericote a pasar sus últimas horas allí. Maldición y lo peor de todo es que no esta a la vista, solo puedo sentir el hedor que ha invadido mi espacio más privado. Remuevo las cosas, la mesa de noche, el escritorio, reviso debajo de la cama, no hay nada. Si algo he odiado toda mi vida es buscar objetos perdidos y no solo objetos, sino también gente que se me ha ido perdiendo por alguna que otra absurda razón,

Sigue leyendo “Que no te gane la pena”

Una pasión escondida

De niña me gustaba jugar fútbol, pero no me gustaba tanto verlo en la tele. Entre jugar un partido y verlo, prefiero jugarlo. Cada partido que jugué con mis hermanos y mis primos en la puerta de mi casa, en la loza deportiva del barrio o en el techo de mi casa me hizo sentir increíble. Jugar fútbol es increíble, llevarte una pelota corriendo media cancha evadiendo al rival es increíble, meter un gol de costado es increíble. Si no me cree Sigue leyendo “Una pasión escondida”

Vecinos molestos

Despierto de mal humor, odiando a mis vecinos del frente porque han sacado un parlante gigante y están bailando en la calle bajo la luz de la noche, riendo, conversando, cantando y agitándose con unas canciones de moda que odio y zumban en mi cabeza sin mi consentimiento. No soporto sus voces extraviadas, desafinadas, no soporto sus palabras mal articuladas por el efecto del alcohol, no soporto las lisuras y los alaridos frenéticos de mis vecinos . Son las 2:55 am y al parecer la fiesta va continuar, no puedo dormir, he tratado, pero no puedo, la bulla estruendosa que hacen mis vecinos no me deja conciliar el sueño.

Mi cuarto esta en un tercer piso,

Sigue leyendo “Vecinos molestos”

Crea un sitio web o blog en WordPress.com

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: