Mi fisioterapeuta y yo

Creo que me estoy enamorando de mi fisioterapeuta. Lo conocí hace casi 5 años en un centro de Fisioterapia. Aun recuerdo la primera vez que nos vimos, corría el año 2011, era noviembre y yo tenia una contractura en la espalda que me estaba matando. De buenas a primeras me resulto atrayente, era alto, delgado, ojos marrones almendra, tes blanca, y de trato amable. Los primeros 10 segundos de conocer a un hombre, defines si es de tu tipo o no, defines si hay atracción o no. El era de mi tipo, y al menos yo, sentí una inmensa atracción, pero desistí cuando percibí que tenia una relación con la otra fisioterapeuta que trabajaba con el.

Hice seis sesiones de fisioterapia y en las seis sesiones siempre estaba su acompañante, la otra fisioterapeuta. Ví que se tenían cierta confianza, aunque nunca vi gestos románticos entre ellos, intuí que se abstenían de demostraciones de afecto frente a los pacientes para conservar el profesionalismo.

Pasó el tiempo, no volví al lugar de terapias, lo olvidé, conocí a otros hombres, ninguno tan galán como el, luego me enamoré, pero el estress del trabajo me volvió a pasar factura, era Octubre del 2013  y yo tenia un terrible dolor de espalda, tenia como 5 contracturas. Necesitaba urgentemente unos masajes, me acordé del centro de Fisioterapia, me acordé de el, pero como estaba enamorada no pensé en ir por verlo, incluso pensé que seria mejor buscar otro lugar, pero luego cambie de opinión e igual fui.

Habían pasado dos años y no lo había visto en todo ese tiempo. Llegué al establecimiento y me puse un poco tensa cuando lo ví, seguía igual de delgado, igual de lindo. Para mi sorpresa se acordaba de mi, recordaba mi nombre, pero yo había olvidado el suyo, felizmente no se dio cuenta, me preguntó como había estado, le conté sobre la molestia que tenia en la espalda y tuve que esperar porque tenía varios pacientes. Note que aun trabajaba con la misma terapeuta, seguro su relación iba viento en popa, a diferencia de la mía que se venia cayendo a pedazos, me alegré por el, por ellos. Debido a eso, ya no podía mirarlo como la primera vez, ni pensar que tenia algún tipo de esperanza en siquiera ser su amiga.

Su negocio había crecido, tenia mas gente trabajando para el, aun así, me atendió el mismo, con la misma dedicación, como hacia dos años atrás, sus manos, su mirada, su voz, sus silencios y su aire me transmitieron paz, me sentí mas aliviada. No busque ningún tipo de conversación luego del masaje por respeto a nuestras respectivas parejas, pero no pude evitar sentirme triste y el lo notó, me preguntó si estaba todo bien, le dije que no, que tenia ciertos problemas, pero no le di mas detalles, el me miró con compasión, me tocó el hombro y me dijo que los problemas que nos guardamos suelen causar esos dolores de espalda, luego no pude contenerme mas y un par de lagrimas resbalaron por mis mejillas y empecé a hablar, el me escuchó paciente, me dijo que todas las parejas atraviesan problemas parecidos, que si hay amor lo mejor es pasar por alto los errores que no son tan graves y perdonar. Lo odié un poco, porque sentí que se ponía de parte de mi novio de entonces, ¡hombres!. Luego me dijo que volviera para mas sesiones, le prometí que volvería, pero una parte de mi no quería volver, quizá por vergüenza, quizá porque sentí que no se puso de mi parte y en cierto modo eso me decepcionó.

Salí de allí con sentimientos encontrados, estaba mas confundida que nunca, no sabia que hacer; si arreglar los problemas con mi novio o regresar por mas sesiones de terapia. Elegí lo primero y no volví al centro de terapias desde aquel entonces, hasta hace 3 semanas.

Ahora habían pasado poco mas de tres años, de Octubre del 2013 a Enero del 2017 y en todo ese tiempo, no lo había visto ni de casualidad. Volví porque tenia una contractura en la zona izquierda media de la espalda y quise aliviarme antes de que empeore y me aparezcan mas. Sin embargo tenia un poco de vergüenza, mas aun después de esa ultima sesión hace poco mas de tres años, en la que me vio llorando, pero pensé que tal vez ya no me reconocería, pues físicamente he cambiado un poco, estoy mas delgada, me teñí el pelo y lo tengo un poco mas largo, ya no tengo acné y ahora me arreglo mas. Como persona también siento que soy otra, ahora me tomo las cosas con calma, he dejado de juzgar a las personas y ya no tengo complejos, ni la inmadurez de aquellas épocas. Me considero una mujer plena y feliz. Sin lugar a duda y de lejos, esta es la mejor etapa de mi vida, y la estoy disfrutando al máximo.

Regresé sin pensarlo dos veces, llegué con aire distraído, como si nunca hubiera estado allí, con suerte, no me reconocería, incluso pensé que era probable que se haya casado, que quizá ya sea papá y que haya engordado un poco. Pero no fue así, el seguía delgado y guapo, pero noté que tenia las ojeras levemente pronunciadas, al igual que yo. Los años no pasan en vano y el tiempo te lo hace saber con esas pequeñas marcas que tarde o temprano nos aparecen a todos. Me vio y me reconoció enseguida, noté cierta alegría en su mirada, alegría que terminó por contagiarme, era como volver a ver a un viejo amigo. Como la vez anterior tuve que esperar, tenia varios pacientes por atender y yo fui la ultima en llegar. Como era de esperarse me dejó para el final.

Cuando por fin tuvo que atenderme, noté que no había rastro de la ayudante que tenia en el pasado, había otra señora que trabajaba con el, una señora de cuarenta y tantos, la señora lo trataba de usted, era su trabajadora. Rápidamente miré su escritorio y las paredes alrededor en busca de alguna foto, algún indicio de la anterior ayudante, no había ninguno, no habían fotos de niños, no había fotos de nadie, ningún rastro de que tenga hijos o se haya casado. Tenia el mismo aire, pero su rostro y su expresión mostraba cansancio, cierto misterio y una leve melancolía se dejaba entrever en sus ojos. Todo indicaba que su ayudante y pareja de muchos años se había marchado.

Tuvimos una conversación rápida y formal, aunque me alegré de verlo, no busqué entrar en confianza. El me recomendó que seria bueno que regrese por dos sesiones mas para terminar el tratamiento de la pequeña contractura, me citó para el día siguiente, prometí que volvería y esta vez no era un decir, no tenia dudas, ni vergüenza, ni nada, simplemente volví.

El día que volví, lo encontré de mejor animo. Al finalizar la sesión me buscó conversación, me sentí halagada, pero igual me mostré tímida porque no me lo esperaba. En sus ojos pude notar una pena escondida y cierta fatiga, como alguien que ha estado en modo automático por mucho tiempo, sumergido en una rutina severa. Tal vez por eso le seguí la conversación y dejé la timidez de lado, intente contagiarle mi alegría y devolverle ese alivio que alguna vez me había dado. Funcionó, logre que se riera con unas bromas tontas que hice. Me pidió mi numero, se lo dí, al día siguiente me llamó para preguntarme como estaba mi espalda, estaba mucho mejor, pero igual le dije que iría ese día para terminar la sesión y así lo hice. Tan pronto como terminó la sesión me comentó que estaba yendo al gimnasio, lo miré y noté que quería conversar un rato mas antes de que me vaya. De nuevo, su sonrisa y ese aire encantador que tiene me conmovió, ahora tan solo mirarlo despertaba cierto placer en mi y me hacia mucha ilusión volver a verlo, solo los dos, pero ya no en su lugar de trabajo, quizá en la playa, como dos amigos que salen a divertirse, a conocerse mejor y pasarla bien.

Los días siguientes estuvimos en contacto, y tal como me lo había imaginado, me dijo para salir, no tardé en contestar y ya hemos quedado el día y la hora. Estoy a la expectativa de ese día , ha comenzado la cuenta regresiva… ¡y hasta ahora no puedo creerlo!

 

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3 comentarios sobre “Mi fisioterapeuta y yo

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  1. A mi me pasa algo parecido con mi fisioterapeuta. Es la primera vez que me llama tanto la atención un hombre y no puedo dejar de pensar en él, aunque, yo tengo pareja.De hecho estoy casada, aunque, lo hice más que nada para no romper la relación, por arriesgarme. Por no quedarme con la duda después de, y si no lo hubiera intentado que?
    El caso es que fui hace como 5 años a un fisioterapeuta que me habían recomendado y, madre mía. Me pareció un hombre muy atractivo y agradable. Me dio algo de conversación. Tendrá un par de años más que yo. (yo no tenía pareja por aquel entonces). No volví a ir hasta hace dos años y medio en el que un tirón en el cuello me hizo ir…fui 3 sesiones. Me dijo que no dejara hasta el punto de tirón, que fuera cuando tuviera molestias (no hice caso…). Otra vez nos pusimos a hablar.Me preguntaba por donde salen las chicas de mi edad. Le conteste que no sabía. (no se si quería saber por donde me movía, la verdad es que no cojo las indirectas…) Exactamente no recuerdo la conversación pero, recuerdo que, sin venir a cuento me salto que vivía solo y que no tenía pareja. Me choco ya que no venía a cuento. Sin más, no volví a ir hasta hace unos meses que, volvieron los dolores.
    Para mi sorpresa se acordaba de mi, después de casi 3 años y, cuando entre me miro y vi claramente como se le dilataron las pupilas. Posiblemente las mías también. Estaba guapísimo, más atractivo todavía. La diferencia esta en que, ahora yo estaba casada…no muy segura de mi matrimonio (ya que nunca lo he estado), pero igualmente CASADA.
    En la vida me ha pasado estar con un hombre y pensar en otro hasta ahora.
    El caso es que estuvimos todo el rato hablando, de trabajo, de lo mal que esta el mundo etc, y en un momento puntual, bajo la voz y me pregunto a ver si tenía hijos, cuando le dije que no me pregunto si los quería tener, le conteste que si. Me sentí un poco incomoda, ya que un rato antes habíamos estado bromeando y riendo, y hasta me guiño el ojo..(madre mía..)mire para el otro lado. Con todo lo que comentábamos y su forma de actuar…tenía ganas de salir corriendo…porque? porque estoy CASADA!. Tuve muy fácil para darle mi móvil y que me diera el suyo, me quería enviar algo que le habían enviado. Al final de la sesión no se lo recordé. Me dio pena ya que, por lo menos me gustaría tenerlo como amigo pero, para evitar malos entendidos o problemas en el futuro no lo hice.
    En parte me arrepiento, porque a veces viene bien tener a alguien con quien hablar y desahogarte…pero, no se cual es su intención o su situación. Tampoco se como es realmente ya que no le he visto fuera.
    No se que me pasa, me acuerdo todos los días de él. Nunca me había pasado nada así. Estar con pareja y pensar en otro. Quizás el problema es que, mi pareja no me atrae, nunca me ha atraído. Aunque lo quiera mucho y me guste, no me atrae, y , desde que nos hemos casado, ha cambiado. Ya no me presta tanta atención, lo primero es lo suyo y luego ya veremos. Es como si ahora viera que, pretende que deje todo y todos para estar con él. ( mi familia, deporte etc, y no me parece bien dejar mi vida y familia. Es algo que yo no haría y de hecho le digo para que se relacione más con su familia y no pierda contacto)La palabra es decepción..
    Dándole otra oportunidad sin saberlo él, aunque sabe que me fallo.
    Ahora llevo unas semanas con contracturas y, aquí me veis, haciendo todo tipo de estiramientos para evitar la tentación….

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      1. De nada, me ha gustado mucho leer tu historia.
        Me gustaría saber en que quedo al final. Os visteis fuera de la consulta y? que paso?

        Muchas gracias,

        Otro abrazo para tí

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