Cerrando ciclos

Sabes que has cerrado un ciclo cuando tienes menos pesados los hombros, mas ligero el animo y mas tranquilo el espíritu. Yo he cerrado ciclos muchas veces, al principio con dolor, porque duele desacostumbrarse a algunas cosas; lugares, personas y espacios determinados de tiempo, que sumados conforman un ciclo, pero luego con la practica te acostumbras y cerrar ciclos se vuelve necesario, algo que si no haces con cierta frecuencia te vuelve un ser aburrido y predecible. Todos sabemos que la rutina termina por descomponer o estropear aquello que alguna vez nos hizo sentir plenos y felices, es por eso que todos necesitamos cerrar ciclos, desechar lo que ya no sirve y dejar espacio para algo nuevo, algo fresco.

Un nuevo horario, un nuevo habito, un nuevo trayecto, una nueva mentalidad. Renunciar a relaciones toxicas o que no edifican también es parte del proceso. Siempre he pensado que las personas que aparecen en la vida de uno y se quedan por un espacio determinado de tiempo para luego irse, se fueron o los dejamos ir porque ya nos enseñaron lo que necesitábamos aprender, asimilamos esas lecciones de vida y ahora urge tomar otro rumbo para aprender cosas nuevas.

Recuerdo que por varios años tuve una amiga que me enseño a tener empatía por otras personas, a escuchar y consolar a los afligidos, e incluso a querer mejor a los animales. Conocerla, pasar tiempo con ella y ver la gran persona que era, me ayudo a desarrollar aquellas cualidades que me faltaban, entonces me volví sensible al sufrimiento ajeno, tanto así que algunas veces lloraba de rabia cuando me topaba con personas desconsideradas, que hacían daño y aun dándose cuenta no les sacudía el dolor ajeno y lo veían como debilidad a la cual había que sacarle partido, yo lloraba porque esa actitud me parecía horrible y también porque en algún momento de mi vida actué como una completa idiota.

Así como esa amiga hizo conmigo, yo sentía que tenia la responsabilidad de educar a esos hijos de Dios en el amor, así como yo había sido educada por esa amiga. Algunas veces lo intente, pero no siempre me iba bien. Entonces entendí que no puedo cambiar a las personas, ni obligar a nadie a resolver un problema del que no es consciente.

El problema con esta amiga es que era demasiado sensible al grado que su vida era un carrusel de emociones intensas, es verdad que aprendí a ser mejor persona gracias a ella, pero sus problemas emocionales empezaron a afectarme, así que tuve que tomar distancia, esa fue mi manera de enseñarle algo que ella necesitaba aprender; a no ser tan dependiente y posesiva, con el tiempo se dio cuenta y aprendió la lección, aprendió a quererse un poco mas, a ser autónoma y todo eso simplemente sucedió, nunca lo hablamos, en el fondo ambas comprendimos que la amistad surgió en base a la necesidad de aprender algo de la otra y cuando se termino ese aprendizaje, dejamos de ser tan unidas, tan dependientes. Ahora ya no nos vemos tanto, pero nos queremos mucho, cada quien tiene su espacio, su vida, entonces ya no la necesito de un modo activo en mi vida así como ella tampoco a mi.

En el ámbito laboral también es necesario cambiar de rumbo si sientes que no estas alcanzando todo tu potencial, si sientes que cumpliste un ciclo en aquella empresa y ya no te sientes tan a gusto trabajando allí quizá porque no te pueden subir el sueldo o porque el ambiente laboral se ha vuelto toxico pues hay envidia, hostigamiento u hasta acoso. Entonces es necesario sincerarse con uno mismo y preguntarse hasta cuando vamos a tolerar esa situación o hasta cuando vamos a fingir que todo esta bien, cuando en realidad, estamos atorados u estancados haciendo algo que no nos gusta del todo y que pudiéramos estar haciendo otra cosa que nos llene o motive mas. A mi me paso que ya no podía crecer profesionalmente en el trabajo en el que estaba, que no estaba alcanzando todo mi potencial. Así que después de pensarlo mucho durante casi un año, hice cálculos, ahorre, ajuste un poco los gastos, me arme de valor y renuncié, decidí ser independiente cueste lo que cueste, es ahora o nunca me dije y bueno, ya voy dos meses, no esta siendo fácil, estoy consciente de que ningún comienzo es fácil, y al principio estaba algo asustada, mas porque mi familia me decía: ¿Y ahora que vas a hacer? y esa incertidumbre me afecto un poco, pero luego pensé en que tengo que creer en mi, tengo que creer que si puedo, salir de mi zona de confort, seguir mi intuición, y eso requería prepararme e invertir en conocimientos y darle para adelante, porque para atrás ya no pienso volver.

Siento que cada día es una posibilidad, una promesa, ya no una rutina como antes, ahora ya no solo trabajo para el sueño de otros, sino también para los míos porque uno siempre va trabajar para/con personas, entonces debemos buscar ese equilibrio donde todos salgan ganando.

Yendo al campo sentimental, hace algún tiempo tuve un novio que era sumamente complaciente, al principio todo era genial, parecíamos los protagonistas de un cuento de hadas donde yo era la princesa de la torre y el un guerrero que tenia que buscar la forma de luchar contra varios dragones para llegar a mi, cuando lo logro se encontró con mis altas expectativas y el como todo un caballero acepto el reto. Funciono bien un tiempo, fuimos felices, nos quisimos mucho, pero el necesitaba aprender a poner límites, a no ser tan complaciente, a hacer respetar su identidad, a hacerse querer tal y como era realmente, a no maquillar su personalidad para agradarme. Yo necesitaba aprender a no ser tan exigente, a controlar mi genio, a aceptar que las cosas no siempre van a salir como yo quiero, que nada, ni nadie es perfecto. Tuvo que pasar mucho tiempo para darme cuenta de esas lecciones, pero sirvió porque ahora primero busco entender, antes de juzgar a las personas. Cuando entiendes a alguien, logras una conexión que en vez de alejarte te acerca y fortalece una relación. Sin embargo eso lo entendí después de haber pulverizado la voluntad de ese valiente caballero. Dejarnos no fue fácil, hubo mucho dolor de por medio porque en verdad nos queríamos, pero la relación no daba para mas, así que la tuvimos que dar por concluida. Mirando en retrospectiva fue lo mejor, ambos aprendimos un par de lecciones cliché:

  • Si se tiene que forzar no es tu talla, aplica a zapatos, anillos y relaciones.
  • La felicidad no debe requerir un esfuerzo, si un amor es desgastante y tormentoso, ese amor ha fracasado.

Adaptarse a lo nuevo no es fácil, requiere paciencia, esfuerzo y decisión. Adaptarse es al principio doloroso, pero necesario. Cuando encuentres ese camino de plenitud estate seguro que estarás allí por mucho tiempo o por lo menos hasta que hayas aprendido todo lo que tenias que aprender y hayas dado todo lo que tenias para dar. Y cuando menos lo imagines algo nuevo estará esperando por ti. Si vemos con esa emoción los cambios que hay en nuestra vida, encontraremos siempre una oportunidad en medio de la crisis.

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